EL AÑO NUEVO Y LA TONTERA


Particularmente, nunca me ha gustado ver la celebración del año nuevo como una especie de chipe libre para desbordes alcohólicos, hacer pasitos al son de la cumbia ni tratar de empezar el año disparando de chincol a jote. Uhhh ya está el fome, dirán algunos, Vayanse a la cresta. No me gusta y punto . A lo más puedo soportar un brindis y uno que otro abrazo, pero no me vengan con lloriqueos ni subidas emocionales o tiritones de pera, no lo soporto en algo tan arbitrario como un cambio de número, después de todo el verdadero año nuevo lo vive cada uno en su cumpleaños, lo del 31 de diciembre es un mero cambio en el tramo de la escala que hemos convenido para medir cierto espacio de tiempo relativamente largo si lo comparamos con el mes o el día. Pero no es más que eso, o es que acaso deberíamos también abrazarnos y lloriquear cada día domingo y llegar el lunes todos deseándonos una bonita semana o cada víspera de 1° de mes vaya cosa.
Escuchaba en la televisión que los centros fiesteros se preparan con todo para celebrar el año nuevo , celebrar que celebrar , emborracharse haciendo el trencito al son de un lastimero “un año más que se va, cuantos se han ido ya” como lamentando algo tan natural y normal como el paso del tiempo.
Basta de quejumbres y lamentaciones, nadie absolutamente nadie sufre mas que otro o es más feliz que su compañero y cada año que pasa nos ponemos más viejos y se nos acerca más la muerte. Nada de lagrimones por quien está lejos, ni por quién está encerrado o arriba o abajo o con frío o con calor, pues cada uno es responsable de haber tomado decisiones buenas o malas.
Respeto únicamente el profundo dolor de quien ha sufrido la pérdida de un hijo pues es la única pérdida contra natura todas las otras son salvables.
Detesto los lloriqueos de viejas y viejos , no lloran por nosotros sino que pos sus malas decisiones allá ellos.
Escuchaba en la televisión que los centros fiesteros se preparan con todo para celebrar el año nuevo , celebrar que celebrar , emborracharse haciendo el trencito al son de un lastimero “un año más que se va, cuantos se han ido ya” como lamentando algo tan natural y normal como el paso del tiempo.
Basta de quejumbres y lamentaciones, nadie absolutamente nadie sufre mas que otro o es más feliz que su compañero y cada año que pasa nos ponemos más viejos y se nos acerca más la muerte. Nada de lagrimones por quien está lejos, ni por quién está encerrado o arriba o abajo o con frío o con calor, pues cada uno es responsable de haber tomado decisiones buenas o malas.
Respeto únicamente el profundo dolor de quien ha sufrido la pérdida de un hijo pues es la única pérdida contra natura todas las otras son salvables.
Detesto los lloriqueos de viejas y viejos , no lloran por nosotros sino que pos sus malas decisiones allá ellos.
Yo por mi parte el sábado veré una buena pelicula, cenaré como siempre, levantaré la frente, cuadraré los hombros y tomaré de mi copa como cualquier noche de estas, dándole gracias a Dios por darme salud y trabajo para seguir al pié del cañón un día más .
¿Qué? ¿ no les gusta lo que digo ? puchas lo siento mucho, pero así es no más
Así habló Edvardo


